La “transferencia de personalidad” en las películas
Al empezar a ver una película, el espectador busca inconscientemente con qué personaje ha de identificarse: desea verla desde un punto de vista, vivirla desde alguno de los personajes, y esto le lleva a un proceso de empatía –normalmente, con el protagonista- que es conocido en la industria cinematográfica como “transferencia de imagen o de personalidad”. Este proceso se alcanza cuando el espectador se pone en lugar del personaje, asume sus ideales y empatiza con sus emociones.
Cuando se da la identificación —cosa que no ocurre siempre, pero con mucha más frecuencia en los jóvenes y en los adolescentes— el espectador tiende a reducir las diferencias de actitud y de convicción porque desea parecerse lo más posible a él. Si el personaje siente rechazo al compromiso matrimonial, él lo sentirá también; y si aprueba las relaciones durante el noviazgo, el espectador lo aprobará también emocionalmente, aunque sus convicciones vayan por un camino totalmente distinto. El deseo de identificación suscitado por la trama se logra minimizando toda posible disonancia, de ahí la implícita aceptación emocional de los planteamientos del protagonista, aunque sean claramente opuestos a sus convicciones.
Esta transferencia de personalidad resulta especialmente fuerte cuando hay una previa sintonía del espectador con el actor protagonista. Si una espectadora, por ejemplo, adora a Tom Cruise o a Leonardo Di Caprio, cuando le vea en una película tenderá a querer todo lo que él quiere y a detestar lo que él detesta. Y si un espectador siente atracción porScarlett Johansson o Keira Knightley, tenderá también a identificar sus emociones con las de ella, buscando una sintonía en las actitudes, los temas y los comportamientos asumidos por el personaje en la película. Emocionalmente, llega a comulgar con esos planteamientos, sobre todo si su formación es escasa o sus convicciones son más o menos superficiales.
El impacto de esa identificación, también conocida como “experiencia vicaria”, puede tener una escasa resonancia y una permanencia más o menos fugaz; o, por el contrario, puede fijarse con fuerza en el ánimo del espectador y permanecer largo tiempo en su alma, influyendo decisivamente en el juicio interior de las conductas y actitudes que ha “experimentado” de forma vicaria en la ficción. En todo caso, cuando esos impactos son fuertes y se suman al de otras películas orientadas en la misma dirección, el resultado puede transformar planteamientos iniciales radicalmente distintos. Y así, poner en cuestión valores muy arraigados durante años —como la fidelidad matrimonial, por ejemplo—, anulando el ejemplo vivido en la familia o en la propia escuela, y dando la vuelta de repente a toda la formación recibida durante años.

1 comentarios:
Varios estudiosos y filósofos han estudiado este fenómeno que se da en la sociedad. Jung lo denomina como "inconsciente colectivo", pero que tan real es la invasión psicopersonal e ideológica del individuo hacia el personaje imaginario. Me imagino que todos alguna vez han querido tener superpoderes, o una relación romántica como en cierta saga de vampiros, y no esta mal hasta que uno se da cuenta de su realidad y se frustra.
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